Cuando llegó el turno de Martín, el ambiente dio un giro hacia una estética aún más llamativa.
El soltero se presentó como coach de seducción, explicando que su trabajo consiste en ayudar a otros hombres a mejorar sus habilidades sociales y románticas: “Tengo un negocio online de seducción”, afirmó con naturalidad, detallando que su programa busca aumentar la confianza masculina y el éxito en citas.
La reacción fue inmediata.
El comentarista cuestionó el propósito real del participante, insinuando que su presencia en el programa podría estar más relacionada con la promoción personal que con la búsqueda del amor.
La propia dinámica del encuentro reforzaba esa sospecha, especialmente cuando el soltero empezó a utilizar frases diseñadas para impactar emocionalmente.
Martín adoptó desde el principio un rol performativo, presentándose como una figura casi mitológica: “Soy el rey.
Soy el dios griego”, dijo en uno de los momentos más comentados de la cita.
A lo que añadió: “Beso que haga temblar al mismo Zeus”.
La conversación entre ambos rápidamente se convirtió en un intercambio de egos.
Mireya, fiel a su personaje de “Afrodita”, explicó que había preparado un regalo simbólico: una concha, acompañada de elementos sensuales como un liguero, reforzando su imagen de feminidad y seducción.
El comentarista interpretó el gesto como ambiguo: “¿Quién regala una concha con una liga?”, cuestionó, sugiriendo que el mensaje podía prestarse a múltiples interpretaciones.

Martín, por su parte, defendía su filosofía de la atracción basada en la autosuficiencia emocional: “Lo fundamental de un hombre con una mujer es que nunca muestre necesidad, sino que él mismo se considere el premio”.
Una idea que el análisis del vídeo calificó como problemática dentro de una relación equilibrada.
Durante la cita, el soltero continuó reforzando su identidad de “dios griego”, preguntando incluso: “¿Has estado con algún dios alguna vez? Con algún dios griego”.